Cuando escribo narro en mi mente, al mejor estilo Carrie Bradshaw. Probablemente a muchos les pase algo similar, así que entiendan a qué me refiero. Lo interesante, es que la voz va cambiando en mi cabeza, y según el tono, es el tipo de enfoque con el que termino escribiendo.
Hay días como hoy, que la voz es cantarina y trina. Cuenta todo un poco acelerada, desde aire de niña inocente que se va topando con las situaciones sin saber como reaccionar salvo de manera traviesa y desentendida. Debe ser porque es más fácil poner cara de tonta y no hacerse cargo de nada.
Me disfrace de adolescente, siempre en ese tipo de reuniones lo hago. Juego a olvidarme de la edad, las responsabilidades y las apariencias. Pero es muy gracioso, lo hago de manera disimulada, que nadie se de cuenta. Es como cambiar de una careta a un antifaz.
Ya iba por el segundo trago berreta de la noche cuando me miró a los ojos y me dijo con la certeza de quien había descubierto algo preciado -¿vos sos perra infiel?- al tiempo que con su brazo rodeaba mi cintura, atraía mi cuerpo hacia él y me besaba sin que le importe el resto de la gente que estaba a nuestro alrededor.
No lo dudó ni por un instante, esas palabras pusieron fin a una etapa. ¡Cuántas ganas reprimidas hasta ese momento! Ganas del personaje tras la pantalla, ese del que tanto había hablado como algo ajeno; ganas de la persona, la mujer que tenía delante que ya se tornaba un poco más familiar.
Me avasalló, lo besé y fui a la barra a buscar más alcohol, daba lo mismo si era puro. Bailé, me perdí y la multitud, volví, me volvió a besar y... juro que no recuerdo como pasó, pero ya no era una boca, sino dos las que correspondían a la mía. Los sabía juntos y me uní a ellos.
-¿Venís con nosotros?- preguntaba uno mientras otra me besaba.
Sentí el calor, las ganas, el disfrute, imaginé el momento y más que nada, le quise hacer honor a mi fama. Risueña y sin poder creer lo que estaba haciendo asentí y fui a buscar mis cosas. Los encontré nuevamente al pie de la escalera -Pensamos que te habías arrepentido-.
Besos, caricias, chistes, la complicidad de tres que comparten un secreto.
-¿Le contaste del regalito que te hice?- la miraba de reojo sin sacar la vista del camino.
-No, no, le voy a contar ahora. Jack, cuando nos conocimos, me trajo dos presentes. Un par de esposas y una bolitas chinas.
-¿Vamos a buscarlos?- la pregunta estaba dirigida a mí.
-Sí- apenas si podía creer toda la situación.
Ya en la habitación nos pusimos cómodos lo más rápido posible; revoleamos nuestras pertenencias a un rincón y entre besos, caricias, manos atrevidas la ropa desapareció en unos instantes.
Pusieron un porro en mi mano, me empujaron suavemente a la cama y estando ya recostada me abrieron de piernas. Di una larga pitada mientras los sentía recorrerme. Me sacaron la ropa interior y mientras él me besaba en los labios, ella lo hacía en la boca.
No tuve tiempo de pensar, de razonar ni de discutir, lo sentí recorrerme de punta a punta, entrar con su lengua y presionar en los puntos correctos.
Los roles fueron rotando, algunas veces era yo quien sentía la humedad, acariciaba con mi lengua y abrazaba con mi boca. Otras era él quien cumplía con la cabalgata de ambas, una sobre su cara y la otra sobre sus caderas mientras nos mordisqueábamos los pechos. O los tres sobre la cama, de rodillas, con ella en el medio mientras por delante la entraba él y por detrás yo con mis dedos.
Vendada y esposada, sin control alguno dejé que jugasen conmigo a su antojo. Me atraganté hasta quedar sin aire, gemí boca arriba con golpecitos entre mis piernas; sentí como me abrían, separaban y desgarraban estando en cuatro -mirá que perrita que sos, como te gusta que haga así- decía él mientras empujaba más fuerte -mirá que puta resultó ser- de fondo se escuchaba el golpeteo de mis nalgas y él.
-Sí, le gusta como está, le gusta a la putita- agrega ella mientras sus dedos hacen resonar la humedad.
En algún momento fue el turno de las chicas. Tanto usó y abusó de cada mujer, de cada agujero que le tocó a él recibir lo suyo.
De rodillas y sometido, buscando en la su oscuridad un pecho, una boca o una entrepierna que atender, lo observé en silencio. Me gustó verlo así por un momento. Mi vista salto al otro extremo de la balanza, la sopeso a ella -pendejita linda, como le decía él- mientras desnuda y con mirada pícara se pone las botas en silencio. Me estaba invitando.
La agarré del pelo, tiré su cabeza ligeramente hacía atrás y por un instante la miré a los ojos.
Es inteligente, eso se puede ver a través de la mirada; la defino como una típica chica de morral, estudiante de Púan diría otro por ahí, no lo es, pero podría serlo.
Es joven, aún juega al sexo, todo lo que una buena puta debería ser, como una buena alumna aplicada.
La noche pasó de la manera más ruin, con alcohol, cigarrillos, marihuana y olor a sexo. Especialmente eso, sexo, mucho.
Cuando logré salir del ensueño el sol brillaba en lo alto nuevamente. Las señoras compraban el pan y más de uno ya estaba trabajando hace rato. Llegué a mi casa y me acosté con pijama.
Muchas marcas para una sola noche.
02 agosto, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

12 comentarios:
¿Qué tal Perra?
Me quedo con la última parte del post. La que muchos pueden llegar a obviar, pero es la que más me llegó. El final. Salir y ver el sol en lo alto del cielo. La gente en sus disfraces propios del día. Es una sensación muy extraña. La tuve algunas veces y prácticamente implica volver a adaptarse a las reglas de ese mundo.
¿Podría uno mantenerse en la otra realidad? ¿Acaso volverla rutina no la volvería tan sosa y vacia como el mismo día?
Saludos.
hecho en buenos aires..
yo diria q mas q carrie te pasaste de samantha.
aha otra cosa
cantarina y trina? te excedes!
uffffffffffffff
por que? por que tuve que conocer este blog?
Que peligro!
too much for me.
Muy bueno, te felicito.
Saludos
recuerdas a un tal Hank??
el viejo decrepito que escribia sus mierdas para evaporarse.
quizas Fante se nubló en su propio caleidoscopio, perdido en el bajo LA.
un tal Cioran hizo el resto.
nihilismo puro bajo un manto de sobrenombres falsos.
(los dialectos rumanos iban a asesinarme por la espalda, lo temía)
peleadores natos buscando la pared imposible.
el mismo sol que nos calienta a todos, pero con mas estilo
Apostrophe
Juan Manuel: Las partes que me dan pudor no son las que narran el sexo, sino todo lo que pienso de las de las situaciones. Entre historias, novelas y anécdotas, estoy yo.
Mi realidad es tan o más interesante que la ficción, no me resulta sosa en lo más mínimo.
Fulspins: Con vestido y stilettos soy Carrie, en lo cotidiano agradezco ser como como Miranda, salvo por la parte de los hijos los que me conocen saben que soy la historia de Charlotte pero en el fondo, siempre siempre quise ser como Samantha y honestamente, creo que lo soy.
Menage: Bienvenid@! Tal vez el post invocó su presencia. Le aviso que no siempre somos así.
Apostrophe: Todas las identidades mutan.
y lo volvi a leer.
es lo que temía!
excelente.
si deseas, pasate por mi blog.
es algo chanchito de a ratos.
Pendejita linda,inteligente,desafiante y estudiante de Puán? Aunque no, podría haber sido yo tranquilamente..la inteligencia, la sensibilidad y la profundidad también se reflejan en el sexo..
que una etiqueta sea "quiero mas" resume una noche mágica llena de morbo, excesos, disfrute, amontonamiento y ansias...
cuando se da la sincro y la vibra solo hay que disfrutar y jugar a ir un poco mas alla...
siempre se puede ir un poco mas lejos...
que asi sea...y que se repita...
so be it
let it be
No puedo negar que algo me ofendió ver que me trates de alumna, ya que siempre me sentí a tu nivel... pero sé que tus orgasmos fueron tan celestiales como los míos, y en los hechos se escriben las palabras.
so be it
let it be
interesante... muy interesante.
Menage: Me sonroja.
Anónima de Puán: No siempre, hacerse cargo de la fantasía para llevarla a la realidad es un poco más demandante. No dudo que sea su caso.
Jack: Se repite, siempre. Al menos en la mente de quienes lo recrean.
Pendejita: Alumna aplicada, no mía, sino de la vida. Todos tenemos siempre algo que aprender.
Perrita, muy copada la onda.
Hacer trios tiene su magia y no es facil que salgan asi de bien.
Me prendo cuando quieras, si queres un chico de 30 y pico ;)
Besos
Publicar un comentario en la entrada