Exclamé en voz alta -Ayy síii!- y realmente sentí un orgasmo. Me extrañaba.
La semana pasada fue extraña. Como si todo un fin de semana en Las Vegas se hubiese llevado todo lo que de perra existe.
Entonces, si sé quien soy, no tengo porque temer perderme -lo que hace un sesión perdida en terapia-.
Visitar al Pendejito fue lo que colmó la última gota del vaso.
-¿Qué te pasa? No te la estás tragando toda- dijo con la amalgama perfecta entre sorpresa y desafío.
Era verdad, algo no funcionaba bien, me faltaba ese "touch", ese poco de actitud que diferencia lo bueno de lo pro. Y si hay algo que tengo claro, es que soy pro (no sé si llego a tercer dan, pero cinturón negro sin dudas ¡si habré dado clases de como poner un forro con la boca!).
-Aaahhh- suspiro nuevamente, y me alegro de volver a estar acá.
Les voy a contar el porqué de todo este blableo sin sentido. La semana pasada alguien que quiero mucho -de esas personas que pueden ver más allá de lo evidente- me dijo "Perra, no sé que está pasando, pero cada día me aguanto menos tu personaje. Como persona sos mucho más interesante y auténtica".
Me quedé estupefacta ¿tanto se nota? ¿alguien puede ver a través de la careta? y esa frase me costó el poco de energía que me quedaba, porque entre nos les confieso, se confundió. Reconoció las dos caras de la moneda, pero no supo cual era cual. Prefirió quedarse con la inocencia del personaje y con el ingenio de la persona. Básicamente, con lo mejor de mí. Pero me agotó, salir de semejante conversación guardando dignidad no fue fácil.
De allí en más que todo lo que sucediera durante esos días me encontrase totalmente drenada.
El sorpresivo llamado de Untagged me agarró con las defensas bajas también, se notó en mis silencios. Creo que si hubiese hablado 5' más le hubiese dicho todo lo que lo extraño. Claro está, nunca dejé que la conversación llegué tan lejos, corté antes.
Lo mismo me pasó con Histeria, a quien hasta tuve el tupé de decirle abiertamente que sus continuos desplantes me tienen cansada. Un día me buscás, otro no; un día me pedís que te busque y al siguiente te corrés. Basta.
Con Colmillos también tuve discusiones. De esas que mantengo cuando me comporto terca como una mula y quiero taladrar mi punto de vista desde el más grande los caprichos: "Porque yo digo" no es un argumento válido.
La conversación que mantuve hace un rato me recordó quien soy, como soy y que realmente ser yo es parte de ser perra (nota: no dije ser perra es parte de ser yo) entonces, ya feliz y despojada, puedo seguir actuando, siendo y escribiendo.
Hace un año atrás clamaba por ser una, hoy, con ser dos estoy muy a gusto. Perra para la vida, el resto se queda en casa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

4 comentarios:
no quiero ser descortes y dejar de lado un comentario acerca de tu post del dia...
pero:
che, en serio, que NIVEL.
Alto.
Una persona muy fina la que escribe esto. Meeencanta.
Salutti.
no soy de fino paladar pero si este blog me ha gustar por su forma de expresar y contrarrestar la cotidiana forma que tenemos de persteguisir el formato heroico.
Abrazar todo lo que somos, ¿no?
Incluso aquello que de cierta forma tratamos de esconder. Creo que es la mejor forma de sentirse seguros frente a la vida.
Felicitaciones por ser.
adhiero a lo q te dijo esa persona que queres mucho.
Publicar un comentario en la entrada