21 julio, 2009

Desde la cama

Me duele la cabeza.

Escribo mientras se ducha, me preguntó si lo hacíamos juntos y preferí pasar. Me gusta que me abrace mientras dormimos, también que me prepare la cena a las 4 de la mañana y el desayuno a las once. Me encanta que, cuando se deja de joder y saltar, bailemos tango, toque canciones y me las cante en portugues. Me gusta porque sabemos que es mentira.

Pero no, no me voy a bañar con él. Dejáme acá, en este lugar donde me quedo con lo que me gusta, y lo que no, lo descarto. Porque cuando digo que me gusta dormir, es verdad, pero solo eso, dormir enroscados y nada más.

Whisky, amigos, karaoke y algún beso que me dejo robar. Total, para eso son los amigos.

Me duele la cabeza.

5 comentarios:

MILKYSUGGAR dijo...

que linda es la amistad !!

Anónimo dijo...

como pega la gripe. ademas, eso de "no me baño con el" fea la actitud. fea la actitud.

José Manuel dijo...

A eso me refería cuando preguntaba cómo hacer para no perder el gusto de hacer el amor con la misma persona una y otra vez, esta situación sólo la podrán entender quienes tienen convivencia y tratan de ser fieles a ella, no es fácil, pero al final te reconforta, tampoco digo que no lo hice alguna vez pero el sentimiento de culpa(al menos para mí) es demasiado, ya he jugado a ser un alma libre y a vivir la aventura. Si después de todo logras sobrevivir a esta vida lo único que quedara son las charlas en las noches y los sueños enroscados, las caminatas bajo la luna y los paseos por el parque, las telenovelas y los partidos de futbol, las vistas a la familia y al final los cuidados de una penosa enfermedad.
Todos le tenemos miedo a la soledad, ¿pero acaso sabemos cultivar la compañía?

Juan Manuel dijo...

Creo que parte de ese miedo a la soledad viene acompañado del miedo a la muerte. La muerte, al fin y al cabo, es la última gran soledad. Quizá ántes de pretender compartir nuestra vida con otros, deberíamos comprender nuestra propia esencia y conocernos a nosotros mismos. Suena muy a Osho, pero creo fervientemente en que lo principal es uno mismo. Lo elemental es la propia fuerza, la propia sabiduría. El comienzo siempre debe ser por uno mismo para, de esa manera, poder enfrentar "el uno con el otro".

¡Ahorrame los detalles! dijo...

Si no cogés, te enamorás.


Me gustó la máxima de tu amigo. Creo que tiene razón.



Sol..