En algún momento pensé que merecía ser historia. Con tanto histeriqueo ansiedad y misterio, tenía todos los condimentos necesarios. Incluso, empecé a escribir. Pero los hechos se sucedieron de otro modo, uno que prefiero guardar en privado.
En esa época era insegura, la jugaba de perdedora, no podía entender que alguien genuinamente quisiera estar conmigo, me reprimía, vivía todo desde otra perspectiva. También era más inocente, me creía muy curtida y en realidad no tenía idea.
Hoy elijo compartirles un poquito de mi intimidad:
Cuando me senté a escribir, dos horas atrás, estaba convertida en una furia. Recién ahora puedo tranquilizarme y contar una versión distinta de la despechada que era.
MiMarido viene trabajando hasta tarde estos días, y lo entiendo, no tengo problemas con eso, sé que se esfuerza mucho, además ¿para qué mentir en este espacio?, me encanta que pueda llenarme de regalos.
Esta noche, después de confirmar unas 3 veces a que hora regresaba, decidí homenajearlo con una cena para agasajarlo y agradecerle.
Cocino muy bien, bah, en realidad cocino rico. No tengo un gran recetario ni nada, pero le pongo mucho cariño al arte culinario, y eso en la comida se nota.
Pero cocinar por obligación no me gusta, y con eso me refiero a tener que pasar dos horas por día en la cocina para preparar almuerzo y cena. Ni siquiera una y hacer todo junto, o cocinar de más así queda. No me interesa pasar ningún tiempo en la cocina a diario.
Por lo general ceno algo verde, como yogurth o cualquier cosa en paquete light, mientras él se arregla con un paty, galletitas dulces o directamente prefiere pasar hambre.
Pero hoy tenía que ser diferente, convertirlo en especial, así que pensé seriamente el menú:
Entrada
Quiche de brócoli y queso
Plato Principal
Lomo relleno con mezclum de verdes y hongos
Postre
Mousse de chocolate con coulis de frutos del bosque
Juro que me maté, le preparé su comida favorita, y sí, me pase la tarde entera batiendo todo para el mousse qué es mi gran especialidad y siempre me reclama que no preparo.
Las claras me cuéstan un montón, pero el otro día leí que con un poquito de sal (sí, descubrí a Doña Petrona hace poco) levantan más rapido, una pizca nada más.
Obvio que no sólo de comida vive el hombre, así que también preparé otro "menu" para el postre.
Visité temprano por la mañana a la depiladora, y en un ataque de coraje le dije -¡sacá todo!-.
Así, limpita como una niña, me compré un conjuntito de encaje rosa para estrenar por la noche.
Hace rato guardo un gel con saborcito que compré con un amigo en una visita reciente a un sex shop, un anillito vibrador que traían los preservativos y revolví el cajón en búsqueda de pañuelito de seda que tenía abandonado.
A eso de las ocho lo llamé por teléfono para confirmar que llegase a horario y me dijo que sí, que no había problema. Le anticipé que tenía una sorpresita para él y se mostró interesado.
Alrededor de las 21.30 con la comida medio fría y cansada de esperar volví a llamarlo -¡Uy perdón amor! Es qué justo se perdieron un par de números y tuve que quedarme a solucionarlo, pero en 5' estoy saliendo, te prometo que a las diez estoy ahí. ¡Te amo mucho! Chau-
A las diez y media de la noche ya había comido doble ración de mousse. Estaba pesada y de pésimo humor. Así que me senté a escribir estas líneas para hacer público mi llanto.
Pero en el medio me puse a hablar con amigos por msn, en realidad, me puse a hablar con amigos DEL msn. Esos contactos que están ahí hace rato y que nunca les doy bolilla.
Conversé un rato con Francis, qué no tengo mucha idea de donde lo saqué, supongo que de alguna noche de aburrimiento en el chat ciudad, o algo así. No hablamos de nada trascendental, trivialidades varias, me contó que es productor de tv, una de las cosas que me hubiese gustado emprender y, como tantas otras, frustradas de mi vida, supongo que eso me llamó la atención. La verdad que me cambió el ánimo hablar con alguien distinto.
Así que acá estoy, pasadas la una de la mañana, más tranquila y sin mal humor, pero con pocas ganas de ir a la cama para pasar la noche dándonos la espalda.
17 julio, 2009
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7 comentarios:
Es increible la teoría de la mariposa. Si bien creo que en este caso, el desencadenante no fue algo tan leve como "el aleteo de una mariposa", siempre me resulta fascinante la cantidad de repercusiones que tienen los actos de uno. La cantidad de estelas que dejan al lanzar una piedra. Muy buen post.
Esto fue justo cuando rendiste tu Gran Exámen Final, no ?
loca... conjuntito de encaje rosa???? te excedes
digo yo, quizas, no hubiera valido la pena esperar? uno flashea momentos perfectos pero a la otra persona q esta en otro lado le pasan cosas durante el dia..
El que se note que le pones amor a la preparación de una comida pasa por que lo haces con todos tus sentidos, con el objetivo exclusivo de satisfacer a una persona, tiene ese plus, el cocinar por obligación es algo mecánico y sin pasión. Cualquier cosa que se haga sin pasión no pasa de ser un mero trámite.
Cuando hay personas que dependen de ti el más mínimo acto influye en ellas, pero uno debe entender que todos tenemos una vida y saber perdonar una falta de atención, eso sí, no a cada rato porque eso ya es indiferencia.
me deleitan las verdades,
pero más las mujeres que dicen verdades.
contá la verdad, para qué nos vamos a disfrazar si no hay nada para ocultar.
¿Y quién diría que serías una de las de encaje rosa?
La versatilidad es un must.
Abrazo.
Juan Manuel: En interesante ver desde el punto de vista efecto mariposa, es otra manera de apreciar las sutilezas de la vida.
Anónimo: Obvio. (?)
Hastdn: Seguro, igual uno (yo) se frustra muchísimo.
a: Veo un ataque de poesía en los comentarios y no sé que le pasó a todo el mundo para reaccionar así.
Cel: Soy todos los colores, blanco de nena para ser suavecita. Negro para los momentos más oscuros, rojos para desgarrar vestiduras... hay para todos los gustos (míos).
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